Una bicicleta acuática aporta sorpresa y diversión a un programa de incentivo. La actividad despierta la curiosidad desde el muelle y anima a los participantes a probar algo inesperado.
Tras una explicación sencilla, el grupo sale al agua acompañado por personal especializado. La estabilidad de la embarcación permite concentrarse en pedalear, reír y disfrutar de las vistas.
El recorrido incluye retos amistosos y momentos para fotografiarse con la sierra y el puerto al fondo. Cada participante vive la experiencia a su ritmo, dentro de una dinámica común.
Al volver a tierra, una zona de descanso ofrece bebidas y aperitivos mediterráneos. La conversación fluye alrededor de lo vivido y convierte la novedad en una memoria compartida.
Es una propuesta original para premiar, motivar y sorprender. El equipo regresa con energía, complicidad y la sensación de haber descubierto una forma completamente distinta de recorrer el litoral.



