El grupo inicia un recorrido por la historia marítima del territorio a través de objetos, relatos y espacios singulares. La visita invita a imaginar viajes, oficios y formas de vida vinculadas al mar.
Una narración participativa convierte la exposición en una experiencia viva. Los asistentes no se limitan a observar: comparten preguntas, interpretan detalles y reconstruyen historias entre todos.
El itinerario continúa por el entorno urbano, conectando el museo con edificios y rincones de la población. El paso de un espacio a otro mantiene la atención y aporta variedad a la jornada.
Una parada gastronómica completa la experiencia con sabores marineros. La mesa funciona como punto de encuentro y permite prolongar la conversación de una manera relajada.
El resultado es una actividad cultural accesible, enriquecedora y adecuada para perfiles diversos. El grupo descubre el destino mientras construye una memoria común alrededor de su identidad marítima.



